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... Cuenta una leyenda que cuando Hakîm y Karîm, dos buenos amigos que viajaban juntos por el desierto comenzaron de repente a discutir, el primero, ofendido, se detuvo y escribió en la arena:
... —Hoy, mi mejor amigo me ha dado una bofetada en el rostro.
... Continuaron luego viaje hasta llegar a un oasis donde decidieron darse un baño en las frescas aguas del manantial. Hakîm perdió pie y, a punto de ahogarse, fue salvado por su amigo. Nada más recuperarse, tomó un estilete y escribió sobre una piedra.
... —Hoy, mi mejor amigo me ha salvado la vida.
... Intrigado, Karîm preguntó:
... —Cuando te sentiste ofendido, escribiste en la arena. ¿Por qué ahora escribes sobre una piedra?
... Y sonriéndole, Hakîm respondió:
... —Cuando nos sentimos ofendidos por un buen amigo, debemos escribir lo ocurrido en la arena para que el viento del olvido y el perdón se encargue de borrar la ofensa. Cuando, por el contrario, un amigo hace por nosotros algo grande, debemos grabarlo en una piedra, la memoria del corazón, donde ningún viento pueda borrarlo jamás.
(Leyenda árabe)


